
Aunque muchas veces se asocie el almacenamiento moderno con los SSD (por su velocidad y la popularidad en equipos personales), los discos duros no están obsoletos.
Por el contrario, estos siguen evolucionando.
Gracias a nuevas técnicas de grabación magnética, los HDD de hoy alcanzan decenas de terabytes, y los desarrollos apuntan a 50, 100 o más TB en la próxima década.
Para quienes trabajamos con datos esto representa una oportunidad muy interesante, porque debido a la disponibilidad creciente de espacio de almacenamiento, habrá necesidad de sistemas de almacenamiento masivo, backups y recuperación para rato.
Un poco de contexto: de megabytes a terabytes
– Los primeros discos duros comerciales (como el de IBM) tenían capacidades muy pequeñas, desde menos de 5 MB en los años 50.
– En unas décadas, gracias a los avances técnicos constantes, progresaron hasta los discos modernos de varios terabytes.
– De acuerdo con una estimación reciente, la capacidad máxima de discos duros ha evolucionado de forma exponencial, hasta alcanzar los 32 TB en 2025.
– Esta transición destaca lo que antes parecía imposible: pasar de un almacenamiento de megabytes (MB) a decenas de terabytes (TB) en el mismo formato físico, un logro del que hoy nos beneficiamos incluso en entornos domésticos, empresariales o de centros de datos.
2. Tecnologías actuales
– Grabación magnética asistida (HAMR, ePMR, MAMR)
Una de las técnicas más innovadoras es la llamada HAMR (Heat-Assisted Magnetic Recording), la cual mediante un rayo láser calienta localmente un área del plato para facilitar la escritura de bits magnéticos más densos, lo que permite “empaquetar” más datos por superficie.
Ya hay unidades basadas en HAMR, con modelos de 32 TB anunciados recientemente.
Al mismo tiempo, otras tecnologías como SMR (Shingled Magnetic Recording) o variantes de grabación perpendicular siguen en uso, en especial cuando la eficiencia energética o los costos por GB son prioritarios.
– La economía del terabyte: HDD como opción rentable a largo plazo
A pesar del auge de los SSD por su velocidad, los discos duros (HDD) siguen dominando en cuanto a relación precio/capacidad: muchas compañías, centros de datos y usuarios con necesidades de almacenamiento masivo prefieren HDD para “archivos fríos”, backups o datos voluminosos.
Según un análisis de mercado reciente, la demanda global de discos duros electromecánicos sigue creciendo.
Se prevé un crecimiento sostenido de la industria entre 2025 y 2030, impulsado en buena parte por unidades de alta capacidad (superiores a 10 TB).
Por lo tanto, aunque los SSD ganan terreno en velocidad y rendimiento para cargas de trabajo exigentes, los HDD mantienen su relevancia, especialmente cuando lo que importa es almacenar muchos datos al menor costo posible.
3. ¿Qué sigue?
Algunos informes especializados anticipan que en los próximos años (década de 2030) podrían comenzar a aparecer discos duros de 50 TB o más como estándar.
De hecho, recientemente un fabricante de la industria declaró que (gracias a avances en tecnológicas magnéticas) los discos de “grandes capacidades” seguirán siendo centrales para almacenamiento masivo, respaldando el crecimiento del mercado hacia el 2030.
Además, líneas de investigación emergente (menos maduras, aún experimentales) apuntan a conceptos más ambiciosos: por ejemplo la grabación magnética tridimensional (3D-MR), que permitiría apilar varias capas de almacenamiento magnético en un mismo medio.
Estas tecnologías, si se perfeccionan, podrían multiplicar dramáticamente la densidad de datos por superficie.
Por estas razones, la idea de alcanzar discos duros de 100 TB o incluso 120 TB en la próxima década no se considera fantasiosa, sino que es una proyección plausible dentro de un contexto de innovación constante en la industria.
4. Implicaciones prácticas para empresas, centros de datos y usuarios avanzados
Para empresas que manejan grandes volúmenes de datos (copias de seguridad, servidores, video, multimedia, big data, etc.), discos de 30–50 TB representan una alternativa atractiva, porque ofrecen gran capacidad a bajo costo por TB, optimizando espacio físico, energía y mantenimiento.
En el ámbito profesional (como edición de video 4K/8K, postproducción, almacenamiento de imágenes masivas, backups de bases de datos, etc.), estas capacidades hacen posible simplificar infraestructura: en lugar de decenas o cientos de discos de 4–10 TB, con unas pocas unidades de 30–50 TB puede ser suficiente.
Para usuarios domésticos exigentes (colecciones de video, almacenamiento masivo de fotos, copias de seguridad grandes, contenido multimedia, juegos, etc.), estas mejoras representan un salto cualitativo.
Hace unos años guardar 10 TB implicaba gastar bastante; ahora 20–30 TB podría ser viable y a menor costo por gigabyte.
Conclusión
Los discos duros han sido el pilar del almacenamiento digital desde 1956. Aunque los SSD dominan en velocidad, los HDD siguen siendo los reyes de la capacidad y costo por terabyte.
Sus avances no se han detenido: hoy hablamos de discos de 20–32 TB, y las proyecciones apuntan a modelos de 50, 80 y hasta 120 TB para 2035, impulsados por tecnologías como HAMR, MAMR y la nueva frontera 3D-MR.
Sin embargo, la ampliación de la capacidad nos enfrenta tambien a nuevos retos, al tener que dimensionar el almacenamiento, la replicación, los respaldos y la recuperación de datos.
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